Lo que el método Scaloni nos enseña sobre construir equipos

Hacer mejor a la persona para hacer mejor al jugador. En una constructora pasa exactamente lo mismo: al final del día, todo depende de las personas.

Diego Papasergio
Enecuatro

Por Diego Papasergio, Arquitecto y Director de Enecuatro.

Hace unos días vi la serie sobre el método Scaloni y terminé pensando bastante más de lo que imaginaba. No por los resultados. Ni siquiera por el fútbol, que me encanta.

Lo que más me llamó la atención fue todo lo que hay detrás de esos logros: la forma de construir un grupo, de generar confianza, de hacer que cada uno entienda que es parte de algo más grande que sí mismo.

Hay una frase que me quedó dando vueltas:

“Se trata de hacer mejor a la persona para hacer mejor al jugador, y así crecer como equipo.”

Y automáticamente la llevé a nuestro mundo. Porque en las empresas pasa exactamente lo mismo. Podemos hablar de estrategia, procesos, tecnología o productividad, pero al final del día todo depende de las personas.

Cuando una persona crece, trabaja mejor. Cuando trabaja mejor, ayuda a crecer al equipo. Y cuando el equipo crece, los resultados aparecen.

Las ideas que nos resonaron

  • La persona antes que el rol.
  • El equipo por encima de los egos.
  • Ayudar al otro a crecer para que todos crezcan.
  • Construir confianza antes que control.
  • Buscar soluciones en lugar de quedarse en los problemas.
  • Preguntarse “cómo sí” antes que explicar por qué no.
  • Mantener los pies sobre la tierra incluso cuando las cosas salen bien.

La diferencia no está en los metros cuadrados

En nuestra industria solemos hablar mucho de metros cuadrados, plazos, costos y cronogramas. Pero cada vez estamos más convencidos de que la diferencia real no está ahí.

La diferencia aparece cuando las personas se sienten parte, cuando confían unas en otras y cuando entienden que el éxito individual tiene sentido solo si impulsa al equipo.

Un buen proyecto puede generar un gran resultado. Pero construir una cultura capaz de repetir esos resultados una y otra vez es otro desafío. Y para eso no alcanza con el talento: hace falta liderazgo, propósito y una forma de trabajar que haga que todos tiren para el mismo lado.

Los grandes logros no nacen solamente de tener a los mejores. Nacen de lograr que los mejores funcionen como un equipo.

¿Cuál fue el mejor equipo del que formaste parte? ¿Qué tenía de especial que todavía hoy lo recordás?


Publicado originalmente en LinkedIn.

Más novedades

Ver todas →
N4 · En movimiento

Seguimos construyendo nuevos desafíos.

Conocé nuestras novedades y descubrí cómo podemos acompañar tu proyecto.

Hablemos de tu proyecto →